Todos los cambios, tanto grandes como pequeños, producen resistencias y agresiones, casi siempre provocadas por la sorpresa que éstos ocasionan y, en consecuencia el miedo que se genera.
Cuando se desarrolla una nueva técnica y si esta viene a desplazar y simplificar otras más complejas utilizadas durante años, la primera reacción siempre es de incredulidad que lleva a conocidos comentarios como, Eso es un cuento, Eso no es cierto, Eso no existe.En algunas ocasiones, los más prudentes y menos agresivos, pueden llegar a decir, Eso todavía no está demostrado.
Un tiempo después, cuando es el mismo público el que pide, obliga y exige la aplicación de esa técnica más sencilla, porque se da cuenta que disminuye los riesgos, entonces y sólo entonces, los demás integrantes de la comunidad médica empiezan a utilizarla, y un tiempo después, muchos de ellos, reaparecen pretendiendo ser los pioneros y más autorizados.